San Josemaría y la Virgen de la Medalla Milagrosa

Del 30 de septiembre al 6 de octubre de 1928 san Josemaría realizó unos Ejercicios Espirituales en la Casa de la Congregación de la Misión (PP. Paúles), situada en la calle García de Paredes, esquina a Modesto Lafuente, junto a la Basílica de La Milagrosa.

Del Opus Dei

Terminados los exámenes extraordinarios de septiembre, en la universidad y en las academias se gozaba de un par de semanas de descanso antes de emprender el nuevo curso. Don Josemaría, que solía hacer todos los años ejercicios espirituales de ocho días, aprovechó esa pausa académica. El capellán segundo del Patronato le suplió en sus funciones y él arregló las cosas para asistir a una tanda de ejercicios para sacerdotes diocesanos.

La Casa de los Paúles, donde iban a darse, estaba cerca del Patronato. Era una amplia edificación de ladrillo de cuatro pisos, en torno a un patio jardín interior, con habitaciones sencillas y austeras, que daban a largos corredores.

Adosada a aquella construcción, a la entrada de la calle García de Paredes, esta la Basílica de La Milagrosa, acabada en 1904. Por detrás había «una ancha huerta llena de fertilidad, de verdor, matices y lozanía, con varios cuadros cortados por sendas y paseos, cubiertos de frondosos árboles, frutales unos, de sombra otros». (Andrés Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, ed. Rialp, Madrid 2002.)

El martes por la mañana, dos de octubre, fiesta de los Ángeles Custodios, después de celebrar misa, se encontraba don Josemaría en su habitación leyendo las notas que había traído consigo. De repente, le sobrevino una gracia extraordinaria, por la que entendió que el Señor daba respuesta a aquellas insistentes peticiones del Domine, ut videam! y del Domine, ut sit! (Andrés Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, ed. Rialp, Madrid 2002.)

Imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, que preside la Basílica.

La relación de san Josemaría con la Virgen de la Medalla Milagrosa es muy antigua y se fue desarrollando con el tiempo. Aunque su primera visita al santuario de la Medalla Milagrosa de París tuvo lugar en los años cincuenta, la devoción a la Milagrosa estuvo presente en la vida de nuestro Fundador desde su infancia, pues asistió al parvulario en el colegio que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl tenían en Barbastro.

Los orígenes de la Medalla Milagrosa se remiten a 1830. En una aparición de la Virgen a Catalina Labouré, una joven novicia de las Hijas de la Caridad -Orden fundada por san Vicente de Paúl, que se ocupa de los enfermos y ancianos-, en una capilla situada en pleno corazón de París, la Virgen le había dicho: “Venid al pie de este altar, aquí las gracias serán derramadas sobre todos”. En la segunda aparición el 27 de noviembre de 1830, la vidente contempló a la Virgen rodeada con un halo, sobre el que aparecía escrito: “Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos”, y también un deseo: “haz grabar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven recibirán grandes gracias: las gracias serán muy abundantes para todos aquellos que tengan confianza”. Las primeras medallas fueron difundidas en mayo de 1832 y los frutos no se hicieron esperar. A partir de ese momento, se atribuyen a la Medalla Milagrosa numerosas conversiones y curaciones.

Detrás de la imagen de la Virgen está la antigua Casa de la Congregación de la Misión (PP. Paúles), donde san Josemaría hizo sus Ejercicios Espirituales.

La Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl llegó a España y puso casa en Barcelona. Algo después, el 11 de abril de 1752, se hizo cargo del Santuario-Seminario de Nuestra Señora de la Bella, en Castejón del Puente, a dos kilómetros de Barbastro. Desde allí irradiaron un intenso renacer cristiano, mediante las misiones populares, formación de seminaristas, obras de caridad, etc. En 1759 se trasladaron a Barbastro, donde trabajaron intensamente hasta su exclaustración en 1836, pero dejaron en aquellas tierras una profunda irradiación de amor a la Virgen.

Al trasladarse la familia de san Josemaría a Logroño, en su alma comenzó a vislumbrarse la llamada al sacerdocio. Precisamente en aquellos años veía cómo en su casa, al igual que en tantos hogares y ciudades de España, llegaba periódicamente una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, encerrada en una urna que se encomendaba, por turno, a la devoción de las familias. De hecho su padre, falleció después de rezar delante de esa imagen el 27 de noviembre de 1924.

Placa en el interior del Templo que recuerda la fundación del Opus Dei.

Después de su ordenación sacerdotal, con los debidos permisos, san Josemaría se trasladó a Madrid para terminar los estudios de doctorado en la Daculta de Derecho de la Universidad, mientras realizaba una intensa labor pastoral y esperaba la luz de Dios que guiara sus pasos.

Relicario de san Josemaría de la Basílica de La Milagrosa.

Así sucedió, efectivamente, porque la Virgen volvió a intervenir en la vida de san Josemaría, esta vez en la basílica de la Milagrosa, de nMadrid. Pegado a la casa de ejercicios de los Padres Paúles de Madrid, se encuentra desde 1904 el santuario de la Milagrosa. Allí, en una habitación sencilla, mientras san Josemaría hacía unos ejercicios espirituales junto a otros sacerdotes diocesanos, tuvo lugar el nacimiento del Opus Dei. Así lo recordó muchas veces a lo largo de su vida. A ese Santuario volvió muchas veces para poner bajo la intercesión poderosa de la Madre de Dios tantas intenciones, sobre todo la que ocupaba su vida entera: ser Opus Dei y hacer el Opus Dei en la tierra.

Placa que recuerda el paso de algunos santos por la Basílica de La Milagrosa.

La segunda colocada en el 2004 en la pared izquierda de la nave lateral se señalan con motivo del centenario de la inauguración de la basílica los santos y beatos que hay constancia documentada de su presencia y oración en ese lugar, entre ellos está nuestro Padre.

San Josemaría fue a visitar a la Virgen en el santuario de la Medalla Milagrosa de París muchas veces a lo largo de su vida. Precisamente el 28 de noviembre de 1982, día siguiente al de la fiesta de la Medalla Milagrosa, tuvo lugar el anuncio público de la erección del Opus Dei como Prelatura personal.